✒MAYLÉN MARTÍNEZ
Campeche Hoy
José Antonio Zúñiga Rodríguez,
protagonista del documental
Presunto culpable,
en el que se exhibe la
corrupción que impera en el sistema
de impartición de justicia
en nuestro país, sigue aprovechando
su fama para exponer
su caso e intentar que nadie sufra
lo que él tuvo que sufrir para
recobrar su libertad.
Toño Zúñiga tenía 26 años
cuando fue detenido. Sin explicación
alguna, lo acusaron
de haber matado a una persona
que nunca había visto en su
vida. Pese a tener una decena
de testigos de su inocencia, tuvo
que enfrentar un proceso penal
que lo tuvo dos años en prisión
y fue sólo gracias al documental
que ahora está libre.
"Fueron momentos muy difíciles. Un proceso jurídico que
desde un principio no fue justo,
aunado a los pocos recursos económicos
que dejaron a mi familia
en la ruina. Perdimos todo,
pero gracias a Dios llegaron a
nuestras vidas Roberto Hernández
y Layda Negrete, quienes
sin conocerme aceptaron
estudiar mi caso", relató.
Gracias al trabajo de investigación
de los abogados y productores
del documental, quienes
insistieron para obtener los
permisos para ingresar cámaras
al penal y a los juicios, Toño
obtuvo su libertad y Presunto
culpable es uno de los trabajos cinematográficos más trascendentes
de los últimos años.
El protagonista de la historia
indicó que fue un proceso
de aprendizaje para todos, hasta
para el público, pues gracias
al largometraje la gente obtuvo
mayor conocimiento de las
leyes y sabe qué hacer en casos
como el suyo, además de que las
mentiras sólo llevan a alargar
un proceso jurídico que de por
sí ya es tedioso.
"La justicia nos
interesa a todos,
es importante
hablar
de ella, estar
en la cárcel te
despersonifica,
sientes que
te quitan la moral,
en la cárcel es
algo triste, sufren familias
enteras, no es una sola
persona, viene estando la familia
entera, tiene que ir a las
visitas, es muy desgastante, lo
que quiero decir es que llegaron
unos ángeles que eran Roberto
Hernández y Layda Negrete",
puntualizó.
EL RAPERO
Ahora, la vida es diferente para
Toño Zúñiga, pues se dedica a
componer música para crear
conciencia en los jóvenes para
que no caigan en actos de violencia
o cometer delitos que los
pongan tras las rejas.
Asimismo, invierte su
tiempo en dar pláticas en diversas
universidades del país,
para que los estudiantes también
estén conscientes de la
crítica situación del sistema
penal mexicano y hagan algo
por cambiarlo.
Para finalizar, Zúñiga dijo
que busca que los jóvenes no
incurran en algún delito, pues
dentro del reclusorio hay tantos
que pierden su libertad por
robar un celular o algún objeto
cuyo valor no pasa los mil o
mil 500 pesos, lo que los priva
de muchas cosas y los marca
de por vida.
/mar