Leonardo Juárez
Ni las autoridades delegacionales
en Cuauhtémoc,
encabezadas por
Arturo Pradel García, ni del Gobierno
del Distrito Federal, ni
de la Comisión de Derechos Humanos
local
u
otros
organismos
defensores
de las garantías individuales
o de la niñez, han
hecho nada por solucionar el
problema que genera el campamento
de
indigentes
localizado
a
un
lado
de
avenida
Paseo
de
la
Reforma
número 3 en la colonia
Guerrero.
Y es que en los últimos meses,
los
indigentes,
tanto
mujeres
como hombres, edifi caron
con cartones, una lona y tablones,
su
propia
residencia
donde
llegan
a pernoctar y drogarse,
incluso hasta llegan a tener relaciones
sexuales en la vía pública,
ante la complacencia de
autoridades locales, lo que ha
generado molestia entre los colonos
de la zona, empleados de
la PGR y reporteros de la fuente
de esta dependencia gubernamental.
Elementos de la Secretaría de
Seguridad Pública del Distrito
Federal, hacen recorridos es-
porádicos por la zona para evitar
que
algunas
de
las
menores
de
edad, ofrezcan sus servicios
sexuales a transeúntes, taxistas
y persona que pase por la
zona, en la parte que comprende
del Eje 1 Norte-Mosqueta
hasta la avenida Hidalgo.
La semana pasada, un grupo
de seis mujeres intoxicadas con
solventes, propinó una severa
felpa a una de sus compañeras,
al parecer por la famosa mona,
a unos pasos de la entrada a las
instalaciones de la Dirección
General de Comunicación Social
de la PGR, en algunas ocasiones
los policías auxiliares
porádicos por la zona para evi- que se encuentran encargados
que se encuentran encargados
de la vigilancia del sitio, intervienen
para calmar las constantes
peleas.
Empleadas
de
la
institución
y
mujeres
que pasan acompañadas
con sus hijos rumbo a sus
casas, mercado o escuela, temen
que
en
cualquier
momento
los
jóvenes
de
la
calle,
intenten
asaltarlas
o incluso agredirlas
sexualmente. El sitio, además,
carece de vigilancia y alumbrado
y al llegar la noche el peligro
se incrementa al transitar
o querer abordar el transporte
público.
Los habitantes de la colonia
Guerrero han solicitado a la
delegación Cuauhtémoc tome
cartas en el asunto, pero éstas
argumentan "no poder hacer
nada porque nos echamos encima
a
las
organizaciones
defensoras
de los derechos humanos
o
de
los
derechos
de
la
juventud",
por lo que prácticamente
no saben qué hacer
con esta colonia de indigentes,
que
parece
gozar
de
toda
impunidad
por
el
hecho
de
ser
hijos
de la calle.